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              Juan camina de un lado a otro por la azotea de su casa. Está entusiasmado, feliz y muy ansioso. El sueño de su mini fabrica de cerveza artesanal se hará realidad prontamente. Esto comenzó hace un par de años atrás cuando Juan era aún estudiante de colegio secundario, y en un viaje escolar conoció por primera vez en su vida una factoría de cerveza artesanal. Ese momento lo marcó para siempre. Juan sentía desde lo más profundo de su ser que su futuro estaba ahí. Sin decirlo a sus padres y amigos, comenzó un largo y solitario camino de ahorro y de estudio sobre la producción de cerveza en forma artesanal.

               Hoy cuatro años después, la realidad es otra, Juan es un estudiante avanzado en la carrera de administración de empresas y un experto en cerveza. No solo eso, gracias a sus ahorros y a un dinero prestado por “Coco” su mejor amigo ya cuenta con lo necesario para la producción artesanal, tiene la olla para macerar y cocinar el mosto, el fermentador adecuado, un escurridor, un buen borboteador y hasta un mini sistema de embotellado pero hay un gran problema y lo tiene muy mal. Juan no tiene espacio para elaborar la cerveza de sus sueños, por esta razón camina de un lado a otro por su terraza tratando de encontrarle la vuelta a este inconveniente.

               ¡¡Alquilaré lo que sea!!, se dice así mismo. Instantáneamente vienen a su cabeza los precios de locación de un espacio para producción, montos que son imposibles para su presupuesto. Juan está comenzando un emprendimiento con muy poco capital, si bien es consciente que el comienzo será muy duro pero tiene esperanza que su negocio va a funcionar. Se agarra la cabeza con las dos manos y sigue caminando de un lado a otro, la ansiedad se adueña de él porque sabe que si gasta dinero en alquilar no tendrá capital para iniciar su emprendimiento. Un vecino curioso al ver esta escena desde la ventana de su casa reacciona y gritando le pregunta si se encuentra bien, Juan contesta que sí.

                – Tranquilo pibe, vení tomemos una coca cola acá en casa y contame que te anda pasando, dijo René, su vecino que lo conoce desde niño.

                    Ya en casa de René y más relajado Juan le cuenta toda la historia de su sueño de emprender con la cerveza artesanal, le cuenta que tiene todo el equipo para comenzar pero le falta espacio, un lugar cualquiera – le dice – porque en su casa es imposible, más con sus hermanos pequeños que rompen todo. – Tranquilo- le dice René esta buenisima tu idea y tenés que largar como sea… yo no te puedo ofrecer nada pero mi mejor amigo “Chelo” tiene un garaje al costado de su casa que no usa para nada.

                     Dicho y hecho, a la semana estaban los tres (Juan, René y Chelo) reunidos. Chelo manifiesta que está de acuerdo en prestarle a Juan su garage pero quería que firmen un contrato. Marcelo “Chelo” creyendo en la buena referencia de Juan a través de René  quiere prestar en forma gratuita su garaje, sin embargo, luego de consultar con su abogado le exige que firmen un contrato de comodato. Juan dice que si, pero no tiene la más remota idea que es un comodato pero sus ganas de comenzar son mayores y le dice que si a todo.

                     Entonces, si sos emprendedor y estás en la misma situación que Juan, con todas las ganas de empezar un negocio y para hacerlo funcionar te piden que firmes un contrato, dices que sí, pero no sabes que vas a firmar. ¡Tené cuidado! es más, ¡tené mucho cuidado!. Es entendible tu ansiedad pero si suscribes un acuerdo en el que no sabes las consecuencias podría perjudicarte mucho en un futuro cercano.

                     Por eso, y en este caso particular queremos ayudar a Juan explicandole que es un contrato de comodato. En primer lugar, existe contrato de comodato cuando una parte (EL COMODANTE) que en este caso es Chelo, porque es el dueño del garaje, se obliga a entregar a la otra parte (EL COMODATARIO), es decir Juan, una cosa, ya sea mueble o inmueble, (el garaje) para que se sirva gratuitamente de él y restituya la misma cosa recibida cumplido el plazo o cuando sea requerida.

                     Es necesario traer a la luz las características particulares que tiene este contrato, y ellas son:

  •         En el comodato no hay transferencia de la propiedad, es decir, es un préstamo gratuito por lo que Juan jamás será el dueño del garaje porque nunca se le transmitió la propiedad.
  •         Es un contrato gratuito, es decir, una característica esencial de este tipo contractual es la gratuidad, por lo que si una parte exige un precio por el uso de una cosa en comodato deja entonces de serlo y se convierte en otro tipo contractual como puede ser una locación o un mutuo. Por eso este contrato es ideal para Juan, ya que no dispone del dinero suficiente para alquilar.
  •         Es celebrado intuitu personae. Si, es verdad, este término es confuso y difícil de entender pero lo que quiere decir es que la identidad de la persona es un factor determinante para su celebración, en otras palabras, hay una cierta confianza recíproca entre los contratantes. En este caso Chelo le tiene cierta confianza a Juan para ofrecer en comodato su garaje.

                   Es también un contrato bilateral en el sentido de que celebrado el contrato surgen obligaciones para ambas partes, la obligación esencial para Chelo como dueño del terreno es permitir el uso del garaje a Juan por el tiempo pactado, por ejemplo un año, y la obligación de Juan de custodiar y devolver al momento de expiración del plazo convenido.

                  Es preciso entonces esclarecer que cosas pueden darse en comodato y que cosas no. En principio solo podrán ser objeto de un contrato de comodato aquellas cosas que estén destinadas a ser usadas por el comodatario, pero SIN CONSUMIRSE en sí mismas.

#FORMALIDAD

                  Dada la naturaleza de este contrato no se exige formalidad alguna para su celebración y validez. Puede ser en forma escrita o verbal. Lo ideal y para seguridad de Juan,  René y Chelo es que firmen por escrito el contrato. No es necesario hacerlo en escritura pública, pero si los contratantes lo requieren lo pueden hacer en instrumento público o por instrumento privado. Lo que basta es el mero consentimiento de las partes.

#COMODATOS PROHIBIDOS

                  Para ahondar un poco más en el tema nuestro código menciona dos supuestos en donde estará prohibido la celebración de un acuerdo de comodato, estos son el del tutor, curador y apoyo por un lado y por otro el del administrador de los bienes ajenos (bienes públicos o privados). Para explicar esto podemos decir que si Juan fuera tutor de Chelo no podría celebrarse el comodato.

OBLIGACIONES DEL COMODATARIO (JUAN)

  •   USAR LA COSA DE ACUERDO A SU DESTINO CONVENIDO.
  •   PAGAR LOS GASTOS ORDINARIOS DE LA COSA.
  •   CONSERVAR LA COSA CON PRUDENCIA Y DILIGENCIA.
  •   RESPONDER POR LA PÉRDIDA O DETERIORO DE LA COSA, INCLUSO LOS CAUSADOS POR CASO FORTUITO, EXCEPTO QUE PRUEBE QUE HABRÍAN IGUALMENTE OCURRIDO SI LA COSA HUBIERA ESTADO EN PODER DEL COMODANTE.
  •   FINALIZADO EL CONTRATO POR EL MOTIVO QUE FUERE DEBE RESTITUIR LA COSA CON SUS FRUTOS Y ACCESORIOS.

OBLIGACIONES DEL COMODANTE (CHELO)

  • ENTREGAR LA COSA EN TIEMPO Y LUGAR PACTADO.
  • PERMITIR EL USO DE LA COSA DURANTE EL TIEMPO CONVENIDO.
  •  RESPONDER POR LOS DAÑOS CAUSADOS POR LOS VICIOS OCULTOS DE LA COSA.

Juan encontró una solución a su emprendimiento, consiguió un lugar para fabricar cerveza artesanal, sin embargo, desconocía que contrato se aplicaba en esa situación, por eso vos que sos emprendedor y quieres hacer cosas nuevas y arriesgar todo por un anhelo mayor, debes saber que a la hora de firmar un contrato es necesario que te asesores con quienes realmente saben porque podrían perjudicarte en tus derechos y obligaciones.

Rafael Cornejo